domingo, 27 de mayo de 2012

GENEALOGÍA DE LA MORAL de Nietzsche


Joel Benitez Benitez
Lo que entendí de la genealogía de la moral fue que en realidad no nos conocemos muy a fondo. Es como si estuviéramos conviviendo con un completo desconocido y no sabemos lo que queremos. Se supone que los humanos nos preocupemos por conseguir algo que se encuentra en nuestro conocimiento, pero en realidad no le ponemos el corazón suficiente a ello para conseguirlo y si para otras cosas sin mayor importancia. Somos incomprensibles: a diario deseamos muchas cosas, e incluso decimos que es lo que más deseamos en el mundo y que nos moriremos si no lo tenemos, y cuando ya lo tenemos mostramos una actitud de indiferencia, pensando que no es lo mismo que cuando no lo teníamos.
 Carecemos del alma suficiente para centrarnos en cosas que si son de verdad importantes, y lo malo es que ni siquiera nos damos cuenta de que esas cosas que son tan simples de conseguir están ahí. Podemos oír de esas simples cosas pero no sabemos escuchar de ellas, las vemos a simple vista pero no muy a fondo o a veces estamos sordos y ciegos a ellas. Lo más triste de esto es que esas cosas suelen formar parte de nuestra vida, como nuestras vivencias. Todo el tiempo las vivimos, pero no sabemos apreciarlas ni aprender de ellas, y en ese momento es cuando nos desconocemos.
 Otra de las cosas que entendí de la lectura es que los pensamientos acerca de la moral que se muestran aquí es que se expresan en la colección de otro libro que se supone que es para espíritus libres, o sea que es para las personas que no dependen totalmente de los preceptos impuestos. Lo que se pretende con este libro es que cambie la manera de ser de las personas y que maduren mentalmente, teniendo mejores pensamientos, y también que seamos más perfectos, guiándonos de una raíz común. La verdad creo que está en lo correcto, ya que debemos crear nuestros valores de manera emparentada.
  También se habla de la moral y de que la mayor parte del entorno del redactor se detiene frente a la pregunta de la creación del bien del mal, un tema que genera más problemas que soluciones. Realmente es un tema demasiado extenso, ya que el origen del bien y del mal se remonta a la Antigüedad, como la creación de los ángeles, de parte del bien, y del Diablo, de parte del mal, aunque aquí se le llama a Dios el padre del mal por haber creado al Diablo, lo que hizo que surgieran más incógnitas, pero consiguió que aprendiera a no buscar el mal detrás del mundo. Yo por mi parte le atribuyo la creación del mal al hombre, ya que como nosotros somos seres que podemos pensar hacemos lo que nos conviene, sea bueno o sea malo, aunque hay que reconocer que en la Antigüedad no se usaba mucho el pensamiento racional y el hombre no sabía diferir. Yo creo que el apuro del hombre por tachar las cosas de buenas o malas, que es otro de los problemas que se plantearon, es que lo que trataba era de ser un ser perfecto y hacerse notar, para lo que se le ocurrió hacer la división entre bien y mal. De ese modo sabría lo que podría hacer y lo que no podría hacer para ser perfecto. De la pregunta de si se ha obstaculizado o fomentado el desarrollo humano gracias a esta duda, yo opino que lo ha obstaculizado tanto como lo ha fomentado. Obstaculizado porque eso ha impedido que el hombre se realice a sí mismo como el quiere y se coloque límites, y fomentado porque ha tomado algunas buenas decisiones, aunque no todas han sido buenas.
 Yo sigo pensando que fue bueno clasificar los actos, porque si no fuera así todos harían lo que quisieran y podrían no ser buenas decisiones: hasta podrían perjudicarnos como a mediados del siglo XX.
 Para todo tiene que haber límites y creo que no es tan importante el origen del bien y del mal, sino la intención del porqué se crearon: para llevar una buena vida. La moral es la barrera entre lo correcto y lo prohibido y no hay que complicarse demasiado en ese tema, sólo hay que seguir de modo correcto.

EL CAPITAL de Marx y Engels


Angélica Yaneth Aldana Salas
Al principio Marx hace un análisis dialéctico de la mercancía, pues parte del hecho que la mercancía individual es la forma elemental de la riqueza social en el capitalismo. Marx analiza, siguiendo a la economía política clásica, a la mercancía en tanto valor de uso un bien que satisface ciertas necesidades humanas y en tanto valor de cambio un bien que puede intercambiarse por otros bienes en una proporción determinada. Pero para Marx el valor de cambio de una mercancía es una manifestación de algo más. Lo que permite que una cantidad X de mercancía A equivalga a una cantidad Y de mercancía B es algo que no depende del carácter de valor de uso de las mercancías ni de los trabajos particulares con las que fueron producidas. Lo que hace posible la equivalencia es que ambas contienen la misma cantidad de trabajo humano abstracto materializado en ellas. Marx denomina como valor de las mercancías al trabajo socialmente necesario para suproducción, siendo la magnitud del valor determinada por la cantidad de ese trabajo.
              
                 En el texto de el capital de Marx resalto un poco mas el proceso de producción capitalista,dice que antes solo había estudiado a la población mercantil donde solo había producción de mercancías. Ahora se enfoca más a la clase burguesa donde se concentra la mayoría del capital
               
                     En la sociedad mercantil de antes se da un carácter dual dice que por un lado es producción de bienes y por el otro proceso de producción de valor.  En la sociedad capitalista el proceso de producción también tiene un carácter dual, pero distinto al de la sociedad mercantil: por un lado es proceso de producción de bienes y por el otro es proceso de producción de capital, de valor que se valoriza a sí mismo. Lo que distingue a la sociedad capitalista es la organización de la producción en base altrabajo asalariado, esto es, el alquiler de la fuerza de trabajo.
                
                    
                       La fuerza de trabajo, productora de las mercancías, se cambia, se compra y se vende como otra mercancía cualquiera y obedece a las mismas leyes del mercado, sin importar que detrás de ellas hay un hombre, con su familia: el proletario. Este proletario es libre, dice Marx parodiando el lema de la revolución francesa pero Marx hace notar que es en realidad libre en un doble sentido: libre de medios de existencia y de medios de producción pero libre de venderle su fuerza de trabajo al capitalista que él elija de entre los interesados en comprarla. El trabajador asalariado vende su capacidad para trabajar, pero ésta es una capacidad inseparable de la persona, y no se puede vender aisladamente; por esto una vez hecho el contrato entre capitalista y trabajador, éste, su personalidad completa, su cuerpo entero pasa a manos del otro.
                
                      El trabajador vende su fuerza de trabajo al capitalista. El capitalista pasa a ser dueño de esta mercancía de la que por tanto dispone o hace uso durante todo el tiempo que le sea posible cada día, o sea que pone a trabajar al asalariado todo el tiempo que le sea posible o sea la jornada de trabajo, que dadas ciertas condiciones de producción, se prolongará como premisa por un tiempo mayor que el tiempo que se necesita para producir, en las mismas condiciones normales de trabajo, los medios diarios de existencia y reproducción del obrero. Pero a cambio, el capitalista paga al asalariado un precio por su fuerza de trabajo como lo hace por cualquier otra mercancía, es decir, paga un precio equivalente a lo que costó producirla. Así que el capitalista no paga un precio por el trabajo que hace el asalariado, porque el precio de las mercancías no está determinado por el uso que se hace de ellas, sino por lo que costó producirlas, su valor: la cantidad de trabajo socialmente necesario invertida en producirlas.
                   
                      Marx explica que en tanto, crece la masa de obreros desocupados, de manera que las posibilidades de consumo decrecen, mientras por otra parte aumentan las mercancías en el mercado. Entonces es menester, para que los parados vuelvan a consumir, ocuparlos en nuevas ramas de la industria, o desarrollar las que ya existen. Pero para esto son menester nuevos capitales y los nuevos capitales no se pueden obtener sino con la acumulación, y la acumulación no se obtiene sino con el aumento de la plusvalía. Para aumentar el valor relativo de la plusvalía sería menester disminuir el valor de la mano de obra, bajando el precio de las mercancías consumidas por el trabajador. Para disminuir el precio de las mercancías es necesario aumentar la productividad, mejorando la técnica. Y para mejorar la técnica, es menester también acumular, aumentando la plusvalía, y así sucesivamente.
                     
                      Al final Marx describe minuciosamente el funcionamiento del mercado, del cual son esclavos los capitalistas; pero estos, paradisminuir los riesgos de los caprichos del mercado, se ayudan recíprocamente, fundan las bancas y adoptan medidas de seguridad. Así los fenómenos caóticos acaban por regularizarse, y el capitalista consigue vivir más seguro en su propio edificio. Pero mientras tanto el mecanismo se ha complicado, y el capitalista, a pesar de seguir obteniendo la plusvalía sólo de su actividad de industrial, asume nuevas funciones: se conviete en comerciante, mediador, banquero etc. Se hace ayudar por una muchedumbre de otras personas: éstas ayudan al capital a conseguir su provecho, y por esto reclaman una parte de él. El provecho, en adelante, habrá de ser repartido entre todos los lobos de la horda. El modo cómo haya de ser dividido viene marcado por el propio juego del mecanismo capitalista.
                    
                      Ya la economía clásica había notado que los capitales empleados en las más diferentes empresas dan, en un mismo país y en un mismo tiempo, una proporción igual de provecho. Marx también explica que los diferentes provechos se igualan en el momento de la venta de la mercancía, porque el capital no ingresa el provecho de su producción particular, sino únicamente su parte en el botín general. Los capitalistas se comportan, en lo que concierne al provecho, como accionistas de una gran sociedad: no se distinguen unos de otros sino por el importe relativo de los capitales empleados por cada uno de ellos.


DIALÉCTICA SEÑORÍO-SERVIDUMBRE de Hegel


Oscar Iván Ramos Menchaca
En lo que respecta a la dialéctica de Hegel, esta parte de la del texto comienza diciendo que: los modos de la certeza que preceden lo verdadero es para la conciencia  algo distinto a ella misma. Una certeza que es igual a su verdad, pues la certeza es ella misma su objeto y la conciencia es ella misma lo verdadero. Por lo tanto nos lleva  a que el en sí es la conciencia; pero es también  aquello  para lo que lo otro  (el en sí).
Esto anterior nos habla de dos cosas, primeramente el en sí y después no dice lo que se podría entender como el para sí, y  ambos elementos nos pueden conducir a la interpretación de lo que consiste la autoconciencia de la cual Hegel  expresa dialécticamente. El “en sí” parece ser una utopía o algo difícil de alcanzar, puesto que se habla de que la autoconciencia es infinita.
Hegel no sólo se limita a establecer una sola autoconciencia sino que son diversas.  Para la autoconciencia hay otra autoconciencia cada autoconciencia  necesita reconocer  a la otra, una es dependiente de una autoconciencia más, así sucesivamente y entonces se necesitan diversas. La autoconciencia primero percibe un objeto, y luego se percibe percibiendo este objeto, siendo consciente, autoconsciente de ella misma. Y de ese modo se habla de una  igualdad.
La auto conciencia es la reflexión, que desde el ser del mundo sensible percibido es esencialmente  el retorno desde el ser otro.
La autoconciencia es como conciencia y para ella se mantiene toda la extensión de un mundo sensible.
La determinación de la vida, tal como se deriva  del concepto o del resultado universal  basta para caracterizar la vida,  sin necesidad de seguir desarrollando su naturaleza.
Aquella unidad inmediata o expresada como un ser, es la unidad universal. Es el genero simple que en el movimiento de la vida misma no existe para si como esto simple, la vida   es como esta unidad o como género.  El yo sólo es este género o lo simple universal, es la esencia negativa de los momentos independientes que se han configurado.
En la vida que es el objeto de la apetencia, la negación o bien es n otro, a saber en la apetencia, o es como determinabilidad frente a otra figura indiferente, o como su naturaleza inorgánica universal.
Solamente es existen tres momentos en los que se han cumplido el concepto de la autoconciencia. 
Es una autoconciencia para una autoconciencia. Pues solamente así deviene para ella la unidad de sí misma en su ser otro.
EL yo es el nosotros y el nosotros es el yo. La conciencia  sólo tiene en la autoconciencia, como el concepto de espíritu el punto mas viraje para marchar hacia el día espiritual.
En el momento en el que se menciona el señor es la conciencia que es para sí, pero este concepto  no se limita a eso sino que una conciencia que es para sí, necesita otra conciencia. El señor se relaciona al siervo de un modo inmediato, a través del ser independiente, esta relación  que se mantiene entre el señor y el siervo muestra una dependencia y que anteriormente  se había comentado. Es decir sin independencia no  existe dependencia, y por lo tanto la esencia del siervo es el señor.
El señor es potencia para el siervo porque la autoconciencia del ciervo se ve angustiada por no tener control sobre su propio destino y es el único que puede tener contacto con el objeto puede piensa superarse trabajando.
El siervo ve al señor como algo negativo, pero esa negatividad es transmitida por el señor que posteriormente se ve superada por el siervo, pues el señor se relaciona con la cosa de un modo mediato, por medio del siervo. En consecuencia, el siervo se relaciona con la cosa, quien hace el trabajo es el siervo no el señor por lo tanto el siervo busca aquella transcendencia a través de la independencia pero se necesita aquella conciencia. No obstante, el señor, al intercalar al siervo entre la cosa y él, ha propiciado una dependencia hacia la cosa y sólo gozarla puramente; así pues, restringe el lado de la independencia de la cosa al siervo, quien la transforma.
El señor deviene el reconocimiento de la otra conciencia pero no llega a la negación absoluta del papel que éste desempeña.  El siervo es un acto del señor y también el señor hace contra el otro lo hace también contra sí mismo y lo que el siervo hace contra sí lo haga también contra el otro. Hablando en un sentido más literal podría decirse que el siervo es un objeto moldeable para el señor y que éste hace con el siervo lo que se le venga en gana, para o en contra de sus intereses. Es por esa razón que el siervo no puede estar consiente si el señor no se lo permite porque la verdad de la conciencia independiente es, por lo tanto, la conciencia servil.
El miedo que tiene el siervo al señor es un parte aguas para que se inicie la sabiduría y por ello la conciencia es en esto para ella misma y no el ser para sí. Pero a través del trabajo, llega a sí misma.
La lucha constate entre las conciencias de las que Hegel nos habla, es un reflejo de una sociedad en donde proletariado adquiere mayor importancia.

GENEALOGÍA DE LA MORAL de Nietzsche


Erick Enrique Roque Dávila
No nos conocemos a nosotros mismos, nunca nos hemos buscado realmente. Pero lo que si buscamos es el espíritu y el conocimiento, pero lo que verdaderamente nos interesa como seres humanos es traer algo a casa para sustento tanto de ti mismo como de la familia.
A las vivencias, otro punto que se menciona. Nunca hemos puesto real atención  con nuestros  cinco sentidos a las vivencias.
El origen de los prejuicios morales un escrito polémico que tiene sus raíces en la ¨Obra humano, demasiado humano¨
Los filósofos no tienen derecho a hacer nada disgregada mente no les es licito equivocarse disgregada mente mucho menos dar con la verdad, que es lo que verdaderamente importa. Disgregada mente  si no, como de un árbol  que  en el maduran los frutos que en nosotros crezcan y maduren  nuestros pensamientos, nuestros valores, nuestros si y no.
¿ bajo qué condiciones  invento el hombre los juicios de lo que está bien o mal? Es una pregunta que se formula nuestro filosofo donde incluye a dios como partícipe de lo que se nos  inculca desde pequeños que está bien y que mal. Entonces esto convierta a dios como padre del mal según el texto.
El libro que despertó en el filosofo  ese interés sobre el bien y el mal es un libro que el mismo autor lo menciona como  limpio e inteligente, se trata de una obra inglesa llamada el origen  de las sensaciones morales. Escrito por el autor Paul,Ree, publicado durante el año de 1877 este libro fue leído por el autor con gran entusiasmo frase por frase conclusión por conclusión sin nada de irritación y con demasiada paciencia.
Vienen  también algunos fragmentos del libro humanos, demasiado humanos, como por ejemplo *como procedentes concretamente, de la esfera  y de los nobles y de la de los esclavos. * sobre el valor y el origen de la moral acética.
Lo que le interesa verdaderamente a nuestro filosofo era el valor de la moral, y sobre ello se ocupaba con la ayuda de un maestro llamado Schopenhauer de lo que se trataba aquel libro era principalmente del valor  de lo inegoista de los instintos de compasión, abnegación y autoinmolación, que precisamente  Schopenhauer había dorado, divinizado y allendizado, hasta que finalmente quedaron para el cómo los valores en sí.
En el interior de nuestro filosofo existía una existía una desconfianza cada ves mas básica y fundamental, un escepticismo que cada vez cavaba mas y mas a fondo  precisamente en ese momento en ese momento se dio cuenta del gran peligro que la humanidad representa.
La compasión es algo nuevo precisamente porque la compasión no tiene ningún valor habían convenido hasta ahora los filósofos tales como: platón, Spinoza,  la rochefoucauld y Kant cuatro personajes enteramente distintos pero todos ellos de acuerdo en una cosa la cual es menospreciar la compasión.
El problema del valor de la compasión de la moral parece ser en un primer momento solamente  algo separado, un signo de interrogación por sí mismo.
También nos menciona que necesitamos una crítica de los valores morales, hay que cuestionar el valor mismo de aquellos valores  y para ello es necesario un conocimiento de las condiciones y circunstancias de las que han surgido, de las que se an desarrollado y han tomado diversas formas. 

lunes, 2 de abril de 2012

SON ATEOS, GRACIAS A DIOS

MIGUEL ANGAL GONZALES CONTRERAS

ANAKAREN LARA GAYTAN

CYNTHIA HUERTA HERNÁNDEZ

MARÍA MAGDALENA CARREÓN PEDROZA

JOSE HERNAN CALDERON

ERICK ENRIQUE ROQUE DAVILA

GRADO: 6° GRUPO: J

¡No hay peor ciego, que el que no quiere ver! En la vida diaria nos desarrollamos en una sociedad que esta fuertemente influenciada por la religión. La mayoría de nosotros nos movemos en un círculo social que está vinculado a ella, un trato que va de la mano con nuestra creencia, el cual se nos ha impuesto desde muy pequeños. Algunos de los ejemplos y con los cuales tenemos que cumplir a partir de una cierta edad son: el bautizo, la primera comunión, la confirmación, etcétera.

Pero, ¿por qué hacemos de la religión un estilo de vida sin conocer su significado?; La respuesta sería “sencilla” porque de la sociedad que te rodea seguimos a quien tiene una convicción fuerte sobre las personas con las que tienes un trato directo en tu vida, alguien que sea capaz de mover ideales, una persona que pueda jugar con la mente de los demás sin salir perjudicado dentro de lo que hace “Dios nos ha dado la lengua para que podamos decir cosas amables a nuestros amigos y duras verdades a nuestros enemigos. Heinrich Heine”. Esas personas utilizan la “palabra de Dios” como medio para manipular masas de gente a beneficio propio, cuando llegan a un punto de poder en el cual quieren más, dejan de pensar en el bien común de la sociedad y dedican lo que les queda de vida a satisfacer su egoísmo.

Pero lejos de dejarnos dominar dentro de esos círculos de poder, somos quienes tienen la última palabra. Aunque no se hagan huelgas en nombre de Dios, cada quien sabe a lo que va y por dónde llevará su camino, todo esto es simple cuestión de convicción. Quien tiene una firme convicción en lo que cree o piensa, no será fácilmente doblegado ante mentes crédulas con respecto a lo que creen saber y no saben.

La religión nos muestra la salvación después de la muerte, un lugar donde ya no habrá penas, el paraíso que Dios prometió a los mortales para luego gozar con él la vida eterna. Estamos en un camino relativamente corto mientras vivimos aquí, pero en el proceso de estancia en esta vida tenemos que obrar bien y en bien del prójimo para tener cuentas claras que rendirle a ese ser supremo cuando la muerte nos llame.

En esta travesía que es la vida caminamos ciegos ante una promesa a la que deseamos llegar, un hecho que el hombre se imaginó y dentro de ese pensamiento lo hizo realidad. Desde siempre se ha sabido que el hombre tiene la necesidad de tener un guía supremo y explicar lo inexplicable, entonces, los líderes toman esa necesidad y aprovechan la fe de las personas para su beneficio propio.

El objetivo de la religión católica no ha sido desde siempre el de conseguir un cierto número de personas para complementar lo que es la Iglesia, sino el de profesar la palabra de Dios en bien de esta gente. Se llevó a cabo durante los tres primeros siglos del cristianismo, que el obispo de Roma, considerado el sucesor de San Pedro aquí en la tierra es quien esta al mando de lo que se dice o se hace en favor del pueblo católico.

Los individuos nos basamos en los dogmas de fe que nos ha obligado a creer la iglesia y que tomamos como esenciales, y los cuales nos identifican y nos definen como seguidores de la religión católica frente a otras religiones, algunos de estos aspectos que nos distinguen de las otras doctrinas es que creemos en la encarnación del hijo de dios en el vientre de María, cuando Jesús convirtió el agua en vino en las bodas de Canaá, su muerte y resurrección al tercer día, la asunción de María al cielo en cuerpo y alma etc.

Otro dogma de fe es la santísima trinidad, es la afirmación central sobre la naturaleza de Dios, la cual reitera que dios existe simultáneamente en tres personas distintas, pero es un solo Dios verdadero, y esto es inaccesible al pensamiento humano ya que es considerado un misterio de fe.

La religión es una vía a la que todos tenemos acceso, y la mayoría creemos en ella y no la vemos como un error, sino como una opción de vida, una salida a un lugar el cual no conocemos pero al que deseamos llegar, estamos aquí, y el estadio en esta casa que es la vida no es gratis, hay un precio que tendremos que pagar en un lugar prometido o en la eternidad del limbo, (Yo no sé si Dios existe, pero si existe no le molestará mi duda. Mario Benedetti).

La religión como tal, esconde algunos hechos que no se nos muestran a los seguidores del catolicismo porque ponen en duda la veracidad de lo ocurrido con el hijo de Dios, ya que tales causas no las sabríamos interpretar y les daríamos un uso inadecuado a lo que en realidad sucedió, y la Iglesia correría el riesgo de que el pueblo católico tomara la palabra con respecto a lo sucedido con Dios, revelándose así contra el Vaticano.

Lo que pone en duda son las series de preguntas que nos formulamos con respecto a si Jesús vivió y si lo hizo, dónde lo hizo, quién fue él, cuáles fueron los hechos que hacen ser a la religión católica lo que es hoy en día, cuál es la verdadera imagen del señor al que levantamos nuestras plegarias, cómo sabemos si Dios fue hombre o fue mujer, y por qué confundimos a Dios con Jesucristo. Por qué los sacerdotes se dan a atribución de decir que los hombres son los únicos con derechos de decidir sobre lo que Dios dijo a los humanos si también hay monjas. “2 24: Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y tiene que adherirse a su esposa, y tienen que llegar a ser una sola carne, 25: Y ambos continuaban desnudos, el hombre y su esposa y sin embargo no se avergonzaba”.[1]

Porque Dios creo a Eva para Adán como un complemento, por qué la iglesia de ha dado el atributo de degradar a la mujer negándole el derecho de jugar papeles importantes dentro del clero.

Entonces el vaticano durante siglos ha mal interpretado la palabra del señor otorgándole a la mujer el puesto de servir al hombre y cuidar a los hijos, estando en casa “2 18: Dijo Yavé Dios: “No es bueno que el hombre éste solo, voy a hacerle un auxiliar a su semejanza”[2] . Estas son sólo algunas de las ideas que la Iglesia nos ha impuesto, no porque los sacerdotes en su explicación del sermón sea lo que den a entender sino por el hecho que hay una serie de contradicciones que ellos mismos cometen durante su interpretación. Dentro de la aclaración que nos dan muestran una serie de incoherencias, dando a entender que dentro de la religión no hay nada concreto o la menos que se pueda probar. Pero Jesús dijo: dichosos aquellos que creyeron sin haber visto, pero hoy en día usamos el: hasta no ver no creer, entonces qué pasa con lo que la iglesia en su búsqueda de nuestra fe perdida, qué nos enseña. En realidad nada. Somos católicos de palabra, vamos a misa los domingos por la mañana, damos la mano en señal de paz a la persona que se encuentra a nuestra derecha, comulgamos juntando las manos porque recibiremos el cuerpo de cristo, levantamos la oración de Padre Nuestro porque de ese modo perdonaremos y seremos perdonados, ¿pero quién en realidad sale de templo aplicando lo que se le dijo en el sermón? La gente sale casi huyendo de la Iglesia porque ya cumplió lo que en la Biblia le pide; “Santificar el domingo”, y tomarlo como día completo de descanso, sí, tomarlo para no trabajar, no realizar las labores que acostumbra hacer los seis días de la semana porque Dios dijo: como sea tu domingo así será el día de tu muerte, cómo lo interpretamos, si los domingos de tu vida fueron de trabajo y no asististe a descansar como Dios te lo mandó en la biblia cuando tu último aliento llegue será rápido y no tendrá descanso, en cambio si cumpliste con lo que el señor te pidió que hicieras tu alma tendrá un descanso eterno y la muerte que mereces según como llevaste tu vida.

Los hombres nos encontramos en un constante cambio, al percibir de una manera distinta la religión a causa de algunos factores que tienen influencia en nuestra vida cotidiana, y dejamos de lado nuestra prioridad de encomendarnos y servir a Dios. Y de alguna manera vana acudimos a él sólo cuando nos vemos metidos en algún problema al que no le vemos solución, y al final del problema de dar gracias nos olvidamos. Es ahí donde olvidamos el significado de la oración, el medio por el cual hablamos con Dios y lo hacemos con frecuencia y de ese modo logramos tener una estrecha relación con Jehová. Al final solo buscamos nuestro propio beneficio, gracias a la idea que la doctrina católica nos plantea desde que tenemos uso de razón de que si buscamos a dios obtendremos alguna recompensa.

Entonces sólo seguimos las interpretaciones que tiene la iglesia sin detenernos a reflexionar si lo que predican es o no verdadero y los pocos que lo hacen sufren el rechazo social que puede llegar a tal grado de condenar a la muerte, por el hecho de no aceptar las creencias impuestas por la doctrina.

A través de la historia hemos tenido varios personajes que han buscado la verdad a través de las interpretaciones asignadas por la Iglesia la cual era y es hasta cierto punto hoy en día una institución influyente en la sociedad. Estamos seguros de que siempre hubo personas que defendieron con valor el ideal de buscar la verdad y denunciaron las enseñanzas falsas de la iglesia, como fue el caso del arzobispo francés Agobardo de Lyon (779-840) quien denunció el culto a las imágenes, la consagración de templos a los santos y además las practicas litúrgicas sin bases bíblicas, un contemporáneo suyo el obispo Claudio de Turin se negó a aceptar la tradición eclesiástica y criticó los rezos a los santos y la veneración de reliquias. Durante el siglo XI, el archidiácono francés Berengario de Tours defendió que la Biblia era superior a la tradición de la Iglesia. Además rechazó el dogma de la transustanciación, y por tal razón fue excomulgado.

En el siglo XII dos hombres que demostraron amar la verdad bíblica fueron el sacerdote Pedro de Bruys y el monje Enrique de Lausana. El primero renunció a su cargo al no encontrar bases en las escrituras para llevar a cabo el bautismo de bebés, la transustanciación, los rezos por los difuntos y la adoración de la cruz. Sus ideas lo llevaron a la muerte en 1140. Por su parte Enrique denunció la corrupción en el seno de la iglesia y los ritos sin fundamentos bíblicos. En 1148 fue arrestado y encarcelado de por vida por tratar de desmentir a la iglesia.

Para el tiempo en que Pedro de Bruys fue quemado vivo en a hoguera por atreverse a criticar a la iglesia, nació un hombre que notaría un importante papel en la difusión de las enseñanzas bíblicas. Su apellido era Valdes Valdo. No era clérigo como Pedro de Bruys y Enrique de Lausana, pero valoraba la palabra de Dios tanto como ellos. De hecho se deshizo de sus bienes materiales y se encargo de que varias partes de las escrituras se tradujeran a un idioma que era muy común en el sureste de Francia. Algunos de los que tuvieron acceso a esta versión se emocionaron tanto al leerla en su idioma que también renunciaron a sus posesiones y dedicaron el resto de su vida a hablar de la biblia con el prójimo. Como era de esperar este celoso grupo de hombres y mujeres, quienes llegarían a ser conocidos como los baldences, se ganó la antipatía de la iglesia. En 1184 fueron excomulgados por el PAPA y expulsados de sus casas por el obispo de su diócesis. Podríamos llegar a comparar a estos personajes con Platón o Aristóteles en el sentido de que ellos trataron de averiguar y ver más haya que lo aparente aunque como ya lo fue mencionado se les trató de suprimir ya sea con el rechazo social o en el caso de las cuestiones religiosas era muy común la santa inquisición la cual era la institución más atemorizante por sus castigos inhumanos los cuales condenaban a gente inocente, haciéndole pagar culpas no correspondidas, esto ocasionaba un gran temor en la sociedad y ésta por no tener problemas preferían aceptar lo que la Iglesia les planteaba sin estipularse si era correcto o no. Era una sociedad prisionera que aparentaba ser ¨libre¨ sin siquiera acercarse un poco a ella por el motivo de que no había libertad de pensamiento, entonces no se podía poner en duda la lealtad de la iglesia, ya que al final era un solo camino a elegir, y ese era el de Dios.

Los métodos de castigo de la inquisición eran dudosos, pues se condenaba a brujas, hechiceros, ateos, herejes etcétera, pero había quienes de mala voluntad hacían denuncias en contra de quienes les caían mal, entonces llegaba la inquisición y tomaba a esas personas, acusándolas de adulterio y llevándolas directo a la hoguera y la humillación pública. Todo este proceso se llevo a cabo durante varios siglos, un castigo que muchos no merecían y aún así se les impuso. La iglesia sólo recibía la denuncia y llegaba a casa del acusado y lo sacaba, no se detenía a averiguar si lo que se decía era cierto o no, ya que se podría poner en duda su autoridad con el pueblo. Años de miedo se vivieron a través de este proceso de penitencia, y sin embargo no se hizo nada para detenerlo. Por qué la el clero se dio el papel de Dios en la tierra si sus obras no eran buenas, eran terribles castigos, que se llegaron a convertir en masacres, ya que mucha gente murió en estos actos de salvación.

La Iglesia católica tuvo el mando sobre escuelas, el pueblo, la religión que uno profesara (si no era la católica era condenado a muerte), con esto se vinieron las llamadas “Cruzadas”, las cruzadas fueron una serie de campañas militares sostenidas por motivos religiosos llevadas a cabo por gran parte de la Europa latina cristiana, en particular de los francos de Francia y el Sacro imperio Romano. Las cruzadas tenían el objetivo específico de restablecer el controlo cristiano en tierra santa, se libraron durante un periodo de doscientos años, de 1095 a 1291. Estas fueron expediciones emprendidas en cumplimento de un solemne voto para liberar los lugares santos de la dominación musulmana. El origen de la palabra se remonta a la cruz hecha de tela y usada como insignia en la ropa exterior de los que tomaron parte activa en este movimiento.

Se menciona que esta lucha se llevo a cabo para defender Jerusalén de los musulmanes, los cuales profesaban la religión del islamismo, y querían apoderarse de la tierra santa donde había nacido cristo. Esta religión del islam es un sometimiento a Dios, es rendirse ante ese ser supremo a cada paso del camino, sin hacer distinción de tu vida diaria, religión y política. Esto quiere decir que ellos al entrar a Jerusalén lo que querían era cambiar la religión católica por el islam sin distinción de persona alguna. El pueblo católico lo vio como una amenaza y decidió luchar para sacar a los musulmanes de ahí. De alguna manera el catolicismo en aquel entonces era la religión con más fieles y seguidores que en cualquier otra religión, y al ver que alguien más deseaba tener el poder que ellos tenían sobre las personas, les asusto el hecho de que su dominio disminuyera.

Fue entonces cuando se empezaron a vender las indulgencias, las cuales eran la remisión ante Dios de la pena temporal de los pecados, el fiel que había hecho la compra de la indulgencia tenía que cumplir determinadas condiciones por mediación de la iglesia. Esto de vender un recibo donde compras tu lugar en el cielo es tonto, ya que Dios no se ganó la fe y aprobación de sus seguidores porque ofrecía el cielo a quien más lo necesitara y a quien menos lo mereciera también. Jesús no hizo trato con nadie y sus milagros jamás los vendió a los mejores postores o a quien pagara cierta cantidad a cambio de curar ciegos, resucitar muertos o el simple morbo de ver qué era lo más o lo mejor que podía hacer. Él probó ser quien era, haciendo al lado de sus discípulos oración, invocando a su padre para hacerle saber cómo estaba el mundo y cómo se encontraba él. El mundo es quien ha hecho de lado esa imagen de quien fue Jesús en realidad, un hombre sencillo, humilde, amoroso y aprobatorio hacia con el prójimo. Qué hemos hecho con la imagen de ese hombre tan maravilloso al que le llamamos “padre”. Lo hemos degradado hasta un punto que hoy en día no sabemos nada de él, sólo que murió por la humanidad para limpiar el pecado original al que Eva orillo a cometer a Adán. No rezamos ni le hablamos a Dios, se ha ido perdiendo la costumbre de santificar los días festivos, asistir a misa los domingos, comulgar, dar limosna. Actualmente vemos nuestros beneficios como tener un trabajo estable como mérito propio, nos atribuimos nuestros logros a nosotros mismos y dejamos de lado al creador. Nos conviene más creer que somos dueños de lo que pensamos, decidimos y actuamos a tener que pedirle a alguien por nuestro mañana. Dónde ha quedado el acto de encomendase a Jesús antes de salir de la casa. Hoy en día todo lo vemos muy normal, un asalto, los homicidios, secuestros, todo esto y más lo vemos como lo cotidiano de la vida, lo usual en nuestros días. Si te toca es porque estabas en el lugar, la hora y el momento equivocado, “no pasó a mayores” es lo que escuchas decir, “qué bien que sólo fue la cartera”, “de los males el menor”, todo pasa menos una oración, caminamos a la frase simple de “Dios, ayúdame”. En ese caso, no olvidamos en un cien por ciento la figura paterna del señor ni tampoco dudamos de su grandeza al hacer las cosas, si Dios quería que pasará, habría sucedido sino aunque estuvieras en el lugar equivocado no te habría ocurrido nada. Cuántos de nosotros desearíamos llegar a viejos, haber tenido una vida larga y plena, haber conocido al amor de nuestra vida, llorar, reír, y cuando el momento de exhalar nuestro último aliento llegue, tener a un sacerdote a un lado para que pueda otorgarnos el perdón de Dios y así podamos morir en paz. Quién dice que por haber llevado una vida llena de pecado, y en el momento terminal confesarle a otro mortal tus pecados serás bien recibido en el reino de los cielos. Que la confesión antes de morir te haga sentir mejor, como el buen católico que representas no significa que el señor te tenga un lugar reservado, sería como comprar una indulgencia a un sacerdote.

No estamos privados de nada. La religión católica es una doctrina accesible con respecto a cómo piensa la sociedad en general, pero tienes que saber interpretarla para obedecer sus mandamientos como los pone la biblia, porque habrá quienes interpreten a conveniencia lo que dice la palabra de Dios. Pero eso es juicio de cada quien, independientemente de lo que se crea dentro del catolicismo. No podemos ponernos a juzgar lo que desde pequeños se no ha inculcado, ya que sólo entraríamos en una serie de dimes y diretes, y lejos de encontrar preguntas, sólo cavaríamos un hoyo en el no hallaríamos respuestas sólo tropezaríamos con más preguntas. Es cierto que en la religión se nos esconden una serie de hechos que no nos serán revelados jamás, pero eso no significa que el que queramos encontrar la verdad se nos vaya a ser declarada.

El hombre desear salir de las sombrar y ver la luz, es un nuevo mundo, vivir en la ignorancia y comenzar a saber todo y nada es muy difícil, quien más conoce, más quiere saber cada día, necesita el conocimiento como fuente elemental de vida, entonces “¿la ignorancia es dicha?”, quien menos sabe es más feliz. O al menos eso es lo que se plantea.


Pocas cosas duelen como saber que alguien en quien confiamos nos ha mentido. Tal vez parezca impensable que lo que se sabe de Dios no es cierto. Es posible que se lleve una vida completa creyendo en cierta doctrina, pero, ¿puede una idea muy difundida y conocida por todos ser falsa? Como afirmó el ex presidente de Estados Unidos Franklin D. Rossevelt, “una mentira no se vuelve verdad por mucho que se repita”. Entonces, por qué averiguar si nos han mentido o no. En una oración a Dios, Jesús dijo: “tu palabra es la verdad (Juan 17:17)”. Y sin embargo podemos interpretar la biblia de mucha maneras pero en realidad nunca sabremos cuál es la verdad sólo tendremos que tener una buena conducta para poder complacer a ese ser supremo al que le llamamos Dios. Pues al fin y al cabo la iglesia no tiene la última palabra sobre quién se irá al infierno y quién gozara de la eternidad al lado del creador. Ya que somos dueños de nuestros actos y el ser que tiene la palabra y el castigo es el Señor. El hecho de que en este mundo terrenal existan instituciones que nos gobiernen como la religión o la política y traten de que sus seguidores estén en las sombras del conocimiento para ellos poder tener el control sobra la fe y buena voluntad de los individuos. Es por eso que estamos a disposición de un poder que esta por encima de nosotros, porque se nos ha prometido la vida eterna, pero no es sólo eso, para llegar a ese lugar tenemos que obrar bien, de otro modo, si supiéramos que tenemos un lugar en el cielo, nadie actuaría bien en beneficio de nadie, ya que ya sabes lo que te espera al otro lado de la vida independientemente de si hayas actuado bien o no.

¿Seremos dueños de una vida? Eso sólo Dios lo sabe, y es tal vez un secreto que a nadie se le será revelado jamás. Lo que tenemos en cuenta, es que mientras exista un mundo y habitantes en él, Dios será dueño y señor de todo aquello visible y no visible al ojo humano, lo entendamos o no, no cambiaran en nada las cosas. Lo único a lo que le hacemos modificaciones cuando hablamos es la forma de orar y hablar con Dios, él sabe cómo nos escucha, él sabe cómo se manifiesta ante nosotros, él verá la forma para no abandonar a sus hijos nunca, “La razón me dice que Dios existe, pero también me dice que nunca podré saber lo que es. Voltaire”



[1] Génesis (Cap. 2, ver. 24:25)

[2] Génesis (Cap. 2, ver. 18)

DESENREDANDO LA PARÁBOLA DE LA CAVERNA

Es difícil definirle un ámbito a la parábola de la caverna, a mi parecer podría encajar en cualquier género que hable sobre cerrar los ojos y acomodarnos en nuestros sillones cómodamente si querer hacer nada más “ahora represéntate al estado de la naturaleza humana, en relación a la ciencia y a la ignorancia”[1] ignorancia, ese estado de comodidad en el que se encuentra la mayoría del mundo, ignoramos las cosas que nos preocupan o nos podrían molestar de alguna manera, queremos que el mundo se arregle solo y rápido. Representemos pues el lugar donde nos encontramos como una gran caverna, un antro subterráneo dividido en algunos estadios mentales donde nosotros mismo podríamos decidir si quedarnos o no.

Primer estadio, Imaginación

Hasta adentro la ignorancia en su más puro estado donde presos desde su nacimiento, viven encadenados de cuello y piernas a un muro, de modo que no pueden pararse de su sitio, ni moverse, ni girar la cabeza hacia ningún lado y mucho menos caminar fuera de la caverna. Políticamente hablando vivimos esto todos los días en cada noticia en cada millón que gastan en las selecciones, en cada noticia escondida al mundo.

Ahora bien imaginemos al estado como eso, como un agujero en medio del mundo “que tenga una abertura que de libre paso a la luz, y en esta caverna hombres encadenados desde la infancia, de suerte que no puedan mudar de lugar ni volver la cabeza”[2] serian a mi parecer la gente ignorante del pueblo, sin moverse a hacer algo para salvarse de las garras de la idiotez, abajo todas las cosas son sólo sombras porque sólo así las quieren ver, para que ver mas allá de tu nariz si se puede conformar un placenteramente con ver lo que quieres sin que te importe nada más.

Esto es precisamente la imagen de la condición humana dice platón. Al otro lado del muro pasan algunos caminantes con figuras diferentes en formas de animales, y hombres de distintos materiales como piedra y madera, que al tiempo se reflejan dentro de la caverna, algunos de estos caminantes callan y algunos otros hablan.

Es obvio pensar que algún individuo con razón no tomara en cuenta esto, sin embargo los presos toman esto como su única verdad, felizmente se atienen a escuchar, oír y ver lo que los demás quieren que escuchen, oigan y vean y si en algún lado les pudieran proporcionar sentimiento puedo asegurar que también se atendrían a sentir y desear lo que los demás quieren, es pues que me atrevo a decir que la comparación entre el estado y la caverna va de la siguiente manera, hemos de ser tan conformistas que podríamos ponernos a creer, ver, acuchar, sentir lo que los otros quieren, incluso a dejar que los anuncios de la televisión nos digan lo que necesitamos o dejamos de necesitar. Solo vemos las sombras de lo que son las cosas y nos conformamos con las frases inacabadas, sin atrevernos siquiera a intentar escuchar o tomarle sentido a tal platica.

Segundo estadio, Opinión

En la misma caverna del otro lado del muro unos caminantes pasan, con figuras que se proyectas frente a una fogata, este es el mundo de la opinión, donde lo que sobra es voluntad, aquí el hombre se retira las cadenas. Si son entonces obligados a ver el fuego, por el deslumbramiento no podrán ver bien los objetos, este nivel corresponde al de la opinión.

Si en nuestro caso pasara que se nos obligue a mirar más allá de lo que está en nuestro espacio, si se nos obligara a abrir los ojos y mirar lo que en realidad está pasando la molestia seria grande, nos inundaría una gran decepción por lo que es realmente nuestro entorno, sería como incluirnos en los problemas de este mundo sin querer hacerlo, en definitiva y políticamente hablando a mi parecer hacemos esto todos los días, vemos y escuchamos lo que la televisión dice y entonces si se nos obliga a ver la realidad loramos y renegamos de el mundo tan asqueroso en el que nos toco vivir, sin atrevernos a ir más allá de la crítica mal planteada y destructiva.

Ahora bien si se intentase sacar de ahí a los comodinos, es decir “que se desligue a uno de esos cautivos, que se les fuerce de pronto a levantarse, a volver la cabeza, a marchar y mirar el lado de la luz; ara todas esas cosas con un trabajo increíble”[3] ya que no tiene la costumbre ni la astucia ni las ganas de volverse siquiera a mirar a lo que hay tras él, significa que al querer sacar al pueblo de su error es decir algo como obligarlos a votar, se quejaran miraran a los dos lados y seguirán en su caverna dejando que el mundo se pudra pero quejándose todo lo que se pueda. Platón se pregunta qué pasaría si se les diera esta luz, si se les obligase a mirar el fuego seguramente sentirían molestia en los ojos, mismo que si obligáramos a alguien a levantarse y exigir lo que le corresponde por sí mismo. Sucede que estamos aquí maldiciendo la porquería de país que nos deja cada presidente, y sucede de la misma manera que no hacemos nada para que esto se acabe.

A pasado entonces a un estadio nuevo, Pensamiento

En el tercer estadio se encuentran los que quieres sacar a otros de su ignorancia, sin saber ellos mismos, por supuesto que para quien a estado en las sombras es fácil creer lo que otros le dicen. “Necesitaría acostumbrarse, para poder llegar a mirar las cosas de arriba. En primer lugar miraría con mayor facilidad las sombras, y después las figuras de los hombres y de los otros objetos reflejados en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y el cielo mismo, mirando la luz de los astros y la luna más fácilmente que, durante el día, el sol y la luz del sol.”[4]

Luego si se llegara a acostumbrar a vivir arriba lejos de la oscuridad podría suceder que recordando esto compadeciera a sus antiguos compañeros, pero siempre existe el gran peligro de que de alguna manera este pudiera regresar adentro, entonces no podría volver las cosas igual que antes. “si descendiera nuevamente y ocupara su propio asiento, ¿no tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, al llegar repentinamente del sol?”[5]

Como si después de habernos mostrado lo que realmente pasa en las elecciones de pronto nos quisieran cubrir de nuevo los ojos fingiendo que nada paso. Si el ahora filósofo llegara a descender de vuelta, ya no se acostumbraría a la sombras, si no que más bien quedaría como un tonto al tratar de segarse a si mismo otra vez. Y si intentara de alguna manera inducir a los otros hacia la luz, si los intentara llevar hasta arriba los otros podrían casi matarlo por quererlos sacar de la ignorancia donde duermen desde su nacimiento.

Es difícil entrar al último estadio ya que este solo se logra con la inteligencia.

Después el mundo de la verdad iluminado en su totalidad con la luz del sol donde los objetos encontrados son reales, y es fácil distinguir entre lo oculto y lo no oculto. “Tampoco sería extraño que alguien que, de contemplar las cosas divinas, pasara a las humanas, se comportase desmañadamente y quedara en ridículo por ver de modo confuso y, no acostumbrado aún en forma suficiente a las tinieblas circundantes, se viera forzado, en los tribunales o en cualquier otra parte, a disputar sobre sombras de justicia o sobre las figurillas de las cuales hay sombras, y a reñir sobre esto del modo en que esto es discutido por quienes jamás han visto la Justicia en sí.”

Pues si bien el sujeto dentro de la caverna no hace por salir, una vez fuera ya no quiere volver a entrar, pasa lo mismo con quienes tienen poder de alguna manera, una vez enterado de lo que pasa en el mundo real y una vez que le encuentre gusto a este no abra manera de hacer que regresa a la ignorancia donde nació, ahora es más bien un ser libre llegado al mundo de la inteligencia, alguien que piensa por sí mismo, a este paso ya no es posible que crea, sino más bien investigara por su propia cuenta que es lo que pasa y porque pasa.

Personalmente mi conclusión va más allá de entender toda la metáfora como parte inconfundible del día a día de esta sociedad, deja clara la enseñanza de seguir prosperando de dejar de conformarnos con lo que otros quieren que veamos y pensemos y comenzar a razonar por nosotros mismos.

Digo que por supuesto todos hemos estado atenidos a la ignorancia del primer nivel viendo lo que otros quieren sin atrevernos a pensar, que hemos intentado por fin a mirar más allá pero nos arrepentimos por segarnos con la realidad.

Que hemos intentado salir sin éxito y hemos enseñado algo inservible y falso al tratar de sacarlos de su ignorancia, pero también digo que en algún momento tendremos que Salir de todo e intentar ir más allá de todo, ver más lejos y dar importancia a lo que ocurra dentro de la sociedad.

Dar importancia a nosotros mismos y a los demás, a las cosas que hay fuera de la caverna.